Mirá lo que construimos.
Tres sistemas que hoy están funcionando. No son capturas: tocá cada uno y vas a ver exactamente qué hacen.
El papel entra. La planilla sale armada.
Cada viaje se volcaba a mano en un Excel, leyendo hojas de ruta y remitos en papel fotografiados con el celular. Sobre esa misma planilla se factura.
- Una persona transcribiendo remitos, viaje por viaje.
- Cada moto había que clasificarla a mano por empresa y por tipo de carga.
- Si un renglón se leía mal, el error entraba directo a la facturación.
- Nadie tenía forma de saber que había entrado.
La libreta de papel, pegada al parabrisas.
El service quedaba anotado en una libretita que el cliente perdía, y el taller no tenía forma de saber a quién le tocaba volver. Ahora el auto lleva su propio historial.
- Una libreta por auto, escrita a mano, que se perdía en la guantera.
- El cliente no se acordaba de cuándo le tocaba el próximo cambio.
- El taller no sabía a quién llamar: no existía la lista.
Un número que ninguna app del rubro te da.
Lo que estamos construyendo ahora. Todavía no está entregado.
Las apps de entrenamiento registran lo que pasó: la rutina, el resultado, la tabla. Ninguna usa eso para avisarle al coach a quién conviene mirar de cerca hoy.
- Un coach con veinte alumnos no puede seguir de memoria cuánto entrenó cada uno.
- El que vuelve después de un parate es el que más riesgo corre, y es invisible.
- Los datos ya están cargados. Nadie los usa para nada.